Naturaleza y tradición en una escapada rural


Viajar al norte de Extremadura es asomarse a una ventana abierta a la naturaleza donde cada primavera podemos ser espectadores de un bello espectáculo: el florecer de los cerezos. Además conoceremos las tradiciones y pueblos del rural profundo, una experiencia para reencontrarnos con la calma y la reflexión.

En la provincia de Cáceres, limitando por el norte con Castilla y León, se encuentra la comarca del valle del río Jerte que contempla once municipios con algo más de diez mil habitantes en su totalidad. Un territorio tranquilo en el que predomina la dedicación a la agricultura, con especial atención al producto más famoso de la zona, las cerezas del Jerte. Y es que este fruto no solo permite la supervivencia de la agricultura sino que también, cada primavera, genera un espectáculo espléndido que atrae a muchos viajeros. Las pequeñas terrazas se cubren de blanco y rosa, de millones de árboles en flor, como si de nieve se tratase, un manto de pétalos que dan a esta comarca un tono especial.

 

http://turismoactivo.us

Además de esto en el Valle del Jerte podemos disfrutar plenamente de la naturaleza. A los pies de la sierra de Gredos la zona cuenta con gargantas de agua formando pequeñas cascadas enclavadas en bosques de robles y castaños.

Pero el norte de Extremadura no se limita solo a la naturaleza sino que podremos disfrutar de la Historia. Junto al valle del Jerte está el valle de la Vera. Cerca de la zona de cerezos, en Cuacos del Yuste, se encuentra el monasterio del Yuste donde el rey Carlos I de España se retiró los últimos años de su vida, hasta su muerte en 1558. El pequeño monasterio cuenta con dos zonas diferenciadas: la sencilla residencia del emperador y el convento.

http://www.destinoespana.com - monasterio del Yuste

Tras esta visita el camino nos lleva obligatoriamente a conocer los pequeños pueblos del valle de la Vera, famoso por su pimentón. Jaraíz de la Vera, próximo a la garganta de la Olla, o Valverde de la Vera bien merecen una parada. Este último pueblo cobra especial interés en Semana Santa donde se lleva a cabo la tradición de los empalaos. En medio de la noche y de un sepulcral silencio, estos empalaos descienden descalzos por las empedradas y empinadas calles como muestra de sacrificio y devoción.

El tour por el norte de Extremadura se puede completar con la visita a Plasencia, ciudad ya transitada por los romanos. Allí se pueden apreciar catedrales de los siglos XIV y XV, numerosas iglesias y conventos, palacios e incluso una muralla del siglo XII.

Por último los amantes de lo esotérico también tienen una excusa para acudir al norte de Cáceres. A unas decenas de kilómetros del valle del Jerte se encuentra la zona de las Hurdes, famosa por avistamientos y encuentros con vida extraterrestre.

No faltan motivos para viajar al norte de Extremadura. El contacto con la naturaleza, ver y sentir la tradición y el encanto de los pequeños pueblos o simplemente descansar en alguno de los Paradores Nacionales que por allí se encuentran. Turismo rural que no te debes perder, un destino ideal para desconectar del mundanal ruido y disfrutar de un entorno casi mágico.

 

Fuentes: elaboración propia, turismovalledeljerte, valverdevera
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