Venecia, la ciudad ganada al mar


La ciudad italiana sorprende. Sorprende mucho. Por mucho que leas, no puedes comprender como es aquello hasta que llegas y lo ves con tus propios ojos. Es una urbe atípica, rara, original. Y bella, agradable, única. Todos estos adjetivos se agrupan y magnifican en este conjunto de edificios y canales situados al norte del mar Adriático, al noreste de Italia.


Si te alojas en el Lido de Venecia, la zona de playa, un vaporetto te transportará fácilmente hasta el embarcadero próximo a la plaza de San Marcos. Esta va a ser la primera parada del viaje, lugar que merece ser visitado tanto de día como de noche. Con la luz del sol se puede admirar la basílica de San Marcos, consagrada en 1094 y que aporta un aire oriental al conjunto arquitectónico de la plaza. Con planta en cruz griega, cuenta con cinco cúpulas majestuosas que se elevan hacia el cielo. Aunque nunca podrán alcanzar al Campanile, torre de 98 metros de alto construida a principios del siglo XX que domina el skyline veneciano. Por la noche la plaza de San Marcos se transforma en escenario de un cuento de hadas. Con los pequeños faros iluminando desde los arcos que limitan la plaza y la música en vivo procedente de los violines de alguna de las cafeterías, inevitablemente pensamos en los bailes palaciegos de las cortes europeas.

Venecia está articulada en torno a su canal principal, el gran canal. Es el eje de esta ciudad que cuenta con multitud de pequeños puentes entre los que destaca el maravilloso Puente de Rialto que une los barrios de San polo e Santa Croce con el de San Marcos. Cerca de ello, cientos de callejuelas paralelas al agua por donde merece la pena perderse para ir descubriendo los secretos más profundos de la ciudad de Venecia. Lo que no es ningún secreto es alguna de las basílicas y edificios más destacables: Santa María della Salute en el barrio de Giudecca, Santa María de los Milagros en Cannaregio o la iglesia de Santi Giovanni e Paolo en Castello son algunas de las visitas que nadie debe perderse.

Debido a que el conjunto de Venecia no es muy grande y está marcado por los canales, los principales medios de transporte son marítimos. El Vaporetto hace las veces de autobús urbano y también existen las lanchas-taxi. La góndola no deberíamos incluirla aquí ya que su uso principal es el de dar un tranquilo paseo por las aguas de la ciudad, disfrutando de un punto de vista único. Aunque estos medios de transporte son prescindibles ya que los visitantes podrán moverse fácilmente a pie. El único riesgo es el de perderse, algo fácil debido a la multitud de callejuelas, pero que nadie se asuste porque igual de fácil es volver a encontrarse. Aún así se recomienda contar con un mapa.



Venecia es sinónimo de imaginación y fantasía. De encuentros de película en uno de los escenarios más peculiares del planeta. Una ciudad que se debe conocer.

Fuentes: elaboración propia; venecia.es
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